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 Noticias del pasado de Doña Mencía 
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Nota Noticias del pasado de Doña Mencía
Vie 16 Ene 2015, 14:29

Estaba mirando echos antiguos de nuestro pueblo y me he encontrado algunas curiosidades que me han llamado la atención. Me gusta enterarme de cosas que pasaron en Doña Mencia y si encuentro alguna me paro a leerla. Esto pasó el día 6 de octubre de 1.807. Sí ¡¡en 1.807!! y fue ni más ni menos que una agresión sexual. En vez de poner el enlace he copiado y pegado...
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Todo ocurrió en la noche del 6 de octubre de 1807 en las viñas de la casería de D. Diego de Alcalá en El Puntal, ya en el término de Cabra. Hasta allí se habían desplazado Teodosio, Vicente, Francisco y Juan junto a otros jornaleros de Doña Mencía. Y en aquel paraje también poseía un pequeño viñedo don Manuel de Ojeda que él mismo cuidaba. No se llevaron ninguna sorpresa, pues las inclinaciones sexuales del don Manuel eran de dominio público y así lo ratifican en sus declaraciones, pero lo que no imaginaban es que los cuatro saldrían heridos en la refriega que mantuvieron con él, lo que les obligó a volver al pueblo. Y allí alguien pasó la información al Corregidor que de inmediato tomó cartas en el asunto.

El auto cabeza del proceso se inicia por el Corregidor de Doña Mencía, Juan de Yarza y Marín, el 10 de octubre, pues le han llegado noticias de que cuatro hombres vecinos del pueblo de su jurisdicción se hayan heridos de resultas tal vez de quimera. Una vez practicadas las diligencias oportunas, el alguacil mayor, don Fernando Rodríguez, comunica que los heridos son Teodosio de Navas, de 27 años, Vicente Moreno, de 28 años, Francisco Navas, de 30 años y sobrino de Teodosio, y Juan Borrallo, de 23 años, todos trabajadores del campo que, como en años anteriores, una vez vendimiados los parajes de Camarena, marcharon al Puntal, a las viñas de don Diego de Alcalá. Pero aquella vendimia no la olvidarían tan pronto. Y es que en los pequeños pueblos las noticias circulan con inusitada rapidez, sobre todo si hay sangre por medio. Y además de sangre, en esta había sexo. Ya estaban juntos todos los ingredientes para que en el pueblo se supiera, o se inventara, lo que ocurrió en el Puntal entre los cuatro jornaleros mencianos y don Manuel.

Desconocemos quién era este don Manuel de Ojeda y Martos. Sólo sabemos que era de Castro de Río y que tenía una viña en el término de Cabra junto a las de don Diego de Alcalá. En el expediente siempre se utiliza el don para referirse a él, lo que indica que sería un individuo bien situado económicamente y con cierto rango social. Pero no consta su declaración, por lo que sólo tenemos la versión de los cuatro jornaleros y de alguno más que es citado por éstos. Y tampoco sabemos el final del proceso, pues el delito que se denuncia es un delito grave, "el detestable crimen, vergonzoso y contra natura" según expresión de 1625, y no sabemos si el tribunal de la Inquisición metió cartas en el asunto. Siempre hubo una cierta indulgencia, sigue diciendo Bennassar, en lo referente a los pecados de carácter heterosexual entre personas no casadas, pero con la homosexualidad, la reprobación es prácticamente general y la represión es firme.

Pero veamos lo que ocurrió aquella noche. Y no se escandalice el lector o lectora, pues las declaraciones están llenas de un exagerado verismo y conviene en algunos casos transcribirlas textualmente. Al primero que se le toma declaración es a Teodosio de Navas, que tuvo, ahora lo veremos, mayor protagonismo que el resto en todo lo que aconteció. Está herido, nos dice, con dos puntazos o pequeñas puñaladas una en el brazo derecho y otra en el izquierdo y quien lo hirió fue don Manuel de Ojeda y Martos, vecino de la villa de Castro del Río, la noche del seis del corriente en el sitio del Puntal en las viñas de la casería que posee don Diego de Alcalá, de Doña Mencía, con una balloneta o cuchillo. Teodosio estaba vendimiando en dicha casería con otros jornaleros y allí estaba también don Manuel cuidando de otras viñas de su propiedad, cuando en la noche del 6 de octubre, una vez que hubo cenado, el aperador o capataz le mandó para que fuese con otro cortador a vigilar las viñas. Y saliendo de la casería -a partir de aquí la cita es textual en su integridad- se le presentó el don Manuel de Ojeda muy placentero diciéndole que lo quería mucho y que aquella noche se habían de divertir en las viñas y otras palabras equívocas que no entendió por entonces el declarante. Y siguiendo el camino a poca distancia el don Manuel se descubrió sus partes diciendo a el declarante si sus testículos eran del tamaño de los suyos, a lo que le respondió que él tenía lo que Dios le había dado, extrañándose de aquella obscenidad el que declara. Le contestó el don Manuel diciéndole que no fuese tonto, que no tuviese cuidado, que cualquier hombre que con él había tenido algún acto lo había querido mucho y lo había regalado muy bien. Y aquí sale a relucir el orgullo del humilde que mantiene su honra por encima de todo. El declarante le respondió -continua la declaración de Teodosio- que no quería nada suyo y que con su pobreza tenía lo necesario para vivir honradamente. Entonces el don Manuel le dijo que se iba a cenar a la casería y que después volvería y se divertirían, que no fuese tonto y que en aquellas viñas y en el sitio del Portillo lo esperaba.

Teodosio había oído hablar de don Manuel de Ojeda y más tarde cuando se le pregunta que si sabía que éste había tenido ese detestable vicio con algunos hombres o tenido chanzas o palabras lujuriosas con él u otras personas de su sexo, responderá que ya había oído entre la gente del campo que se arrimaba muy bien a los hombres que a las mujeres, aunque lo ha visto pocas veces y desconoce que hubiese tenido trato con otras personas. Pero en esta ocasión si va conocer cómo se las gastaba el don Manuel aprovechándose de su mejor posición social.

Cuando Manuel de Ojeda se marchó, Teodosio se quedó -así consta en la declaración- reflexo o comprendió que con él quería cometer algún pecado de sodomía. Y no tardó mucho tiempo en comprobarlo, pues media hora más tarde oyó un pito extraño y figurándose fuese alguna gente que venía a hurtar uvas se llegó donde sonaba y vio a don Manuel tendido en el Portillo y se fue hacia el declarante dándole abrazos y besos, lo que procuró evitar dando de empellones y retirándolo de sí. Pero don Manuel no cejó en su empeño y dijo que volvía a la casería por los trastes de encender y breve rato volvió con las mismas pretensiones de abrazar y besar a lo que volvió a oponerse el declarante y viéndose oprimido y que el don Manuel tenía en la mano un arma blanca corta le dio un palo en el brazo donde la tenía y entonces oprimiéndole contra la cerca o vallado de las viñas en este conflicto dio voces. Y entonces acudieron los demás, su sobrino Francisco de Navas, Vicente Moreno y Juan Borrallo. Todos saldrían heridos en la refriega que se armó, incluso el último de los citados que llevaba una escopeta debajo del brazo y que desaparecería entre las vides. Don Manuel marchó a la casería y los otros regresaron al pueblo para curarse. Así, Teodosio cuenta que ha sido su mujer quién lo ha curado con aceite de hipericon y que no dio parte a la justicia porque las heridas son leves.

Las declaraciones de los otros tres protagonistas de la pelea no añaden nada nuevo a lo ya contado por Teodosio. Todos afirman que habían oído que a don Manuel le gustaban más los mozuelos bien parecidos que los feos y las mujeres y que había solicitado a muchos, pero sólo uno de ellos da el nombre de dos mozos que han tenido un inicuo trato de esa naturaleza. Y a ellos se dirige la justicia acto seguido, no sin antes decretar el Corregidor que los implicados en la quimera sean examinados por el cirujano, Josef de Moya, y guarden carcelería en la villa y sus arrabales y si la vulneran serán trasladados a la cárcel pública.

Pero veamos ahora lo que declaran los dos mozos citados: Pedro Rodríguez, hijo de Manuel, y Joaquín Urbano, hijo de Félix. El primero nos cuenta con todo detalle cómo fue el azaroso viaje que hizo junto a don Manuel de Ojeda camino de Cabra durante el año anterior pues en el trayecto le tuvo unas conversaciones muy deshonestas a las que no descendió y al poco rato le pidió al joven que se subiera a la grupa de la yegua detrás de él y que en efecto montó en la tal yegua detrás de don Manuel y a poco empezó a decir este: ¡Que me ensarta! ¿Qué me abujerea! La sorpresa del mozo fue mayúscula pues no entendió este lenguaje y se tiró con prontitud al suelo abochornado y no quiso volver a montar con él aunque se lo propuso varias veces. También don Manuel habló con el padre del chico para que fuese éste a su casa a servirlo a la villa de Castro del Río, pero un mozo o sirviente de don Manuel le aconsejó que no hiciera tal cosa por Dios ya que forzaba a los hombres y tenía mala fama en Castro, por lo que se negó a ir a servirle. Pedro también cita el nombre de otro joven, Julián de Montes, que una noche quería el don Manuel atraparlo mas se valió de los pies y lo dejó burlado, pero del que no consta ninguna declaración en el sumario, pues es soldado miliciano del Regimiento de Bujalance y se halla fuera de Doña Mencía.

El otro joven, Joaquín Urbano, nos cuenta a su vez que durante el verano pasado yendo de noche con las mulas para llevar grano a Castro en compañía de don Manuel, por el camino éste empezó también a querer mantener conversaciones deshonestas preguntándole si tenía novia y si la había fornicado o a otras mujeres y que el estar con las mujeres era una gran porquería, que el gusto de los gustos era estar con un hombre. Joaquín le pidió a don Manuel que callara y que él no trataba de aquellas cosas, negándose a subir con él en su caballería, amenazándole que si le apretaba a ello lo dejaría sólo con las bestias.

No sabemos mucho más de don Manuel de Ojeda, pues no consta ninguna declaración suya en el sumario. Habría que averiguar qué parte de verdad existe en las declaraciones que hemos leído y sopesar hasta qué punto exageraban sobre las tendencias sexuales de don Manuel para exculparse ellos de lo acontecido durante aquella noche del 7 de octubre en el Puntal y todo ello sabiendo que la homosexualidad estaba considerada como un grave delito. ¿Envió el corregidor de Doña Mencía alguna comunicación al de Castro sobre la conducta sexual de don Manuel de Ojeda y Martos para que continuara con el proceso? No sabemos nada de ello. Sólo tenemos constancia de que el día 20 de octubre los mencianos heridos en la refriega estaban ya sanos y podían salir de nuevo a trabajar fuera del pueblo.


Fuente: Blog de Antonio Gomez Pérez el cual os recomiendo que visiteis

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Vie 16 Ene 2015, 14:29
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Nota Re: Noticias del pasado de Doña Mencía
Vie 16 Ene 2015, 14:33

Los asesinatos de Genaro y la violencia de género en Doña Mencía



Alrededor de la una de la tarde de un caluroso domingo 15 de julio de 1906 –la temperatura máxima había alcanzado en Córdoba los 44 grados- José Genaro Jiménez Cantero se dirigió a la casa número 25 de la calle Nueva (en la actualidad el número 4 de la calle Baena) y, tras amenazar a algunos vecinos, subió las escaleras y de un disparo a bocajarro asesinó a Manuel Ruiz Cantero, de 70 años de edad, tío de Adela Muñoz, amante de Genaro, quien no podía admitir ser abandonado por la mujer que consideraba sólo suya. Pero no todo quedó ahí, pues pocos días después, Genaro volvería al mismo domicilio y en esta ocasión la muerte volvería a rondar de nuevo.
Sirva esta serie de crónicas sobre Genaro y las muertes que causó como un pequeño homenaje a las numerosas mujeres que, más de un siglo después, siguen sufriendo la terrible violencia de los hombres.


Esta serie de artículos comenzaron a publicarse en El Bermejino en el mes de julio de 1993 y a comienzos de ese año, en el mes de enero, se produjo un hecho terrible en Doña Mencía cuando Josefa López, acompañada de su hija, fue herida gravemente por su marido- quien moriría más tarde tras suicidarse en su casa-. Afortunadamente Josefa pudo sobrevivir.


“El vecindario de este pueblo se encuentra hoy bajo el peso de la terrible indignación producida por uno de los hechos que más asemejan al hombre a las fieras. A la una de la tarde, ha sido cobardemente asesinado el anciano Manuel Ruiz Cantero de 70 años de edad, dentro de su mismo lecho, donde los años y el cansancio propio del que ha estado constantemente trabajando en las faenas agrícolas, le tenían casi recluido por completo”. Así comenzaba la crónica del activo corresponsal de “El defensor de Córdoba” en Doña Mencía D. Francisco Priego Jiménez, publicada el martes 17 de julio de 2006.

En el pueblo todos conocían a Genaro, el hijo de Pedro “El Loco” y le temían. Se llamaba José Genaro Jiménez Cantero, tenía 28 años de edad y era natural y vecino de Doña Mencía. Con anterioridad había sido condenado a una pena de 4 años, 2 meses y un día por un robo cometido en 1896 cuando tenía 18 años. No está clara la relación que mantenía con Adela, pero los continuos malos tratos que Genaro le infligía –“sólo por la satisfacción de hacer sufrir a un ser indefenso”, comenta el activo corresponsal menciano- provocaron que ella decidiera abandonarlo, yéndose a vivir con sus tíos Manuel y Martina, hermana de su padre, quienes, junto a otros vecinos, vivían en el número 25 de la calle Nueva.

Genaro había estado de viajá en la campiña, como la mayoría de los jornaleros de Doña Mencía, y el sábado 14 de julio se presentó una vez más en casa de los tíos de Adela para convencerla de que volviera de nuevo con él. Entre el tío de Adela y Genaro se cruzaron varios insultos e incluso el segundo llegó a amenazar al primero diciéndole que “allí tenía que haber sangre, según el testimonio de algunos vecinos”.


Tras la discusión, Genaro tomó la decisión definitiva. Fue a ver a su amigo Tapia, quien le prestaría los cincos duros con los que adquiriría en Cabra un revólver Smith -¿era tan fácil adquirir armas en aquella época?-, calibre 44, y una caja de 25 cápsulas. Al día siguiente, 15 de julio de 1906, a eso de la una de la tarde, Genaro irrumpió por sorpresa en las casas de los tíos de Adela, quien con otra vecina, Lorenza Cantero, se encontraba en el portal. Lorenza salió huyendo hacia su casa mientras Genaro intentaba cerrar la puerta lo que fue aprovechado por Adela para escapar. Una vecina de la misma casa, María Josefa Bonilla, salió de su habitación e increpó a Genaro para que de nuevo abriera la puerta y éste la sujetó por el cuello obligándola a entrar en su habitación. Lo mismo hizo con la dueña de la casa, María de los Santos Montes, quien recibiría como respuesta el primer disparo que no llegó a herirle, aunque cayó al suelo y a duras penas –tenía 80 años y era hemipléjica- se arrastró hasta su cuarto como había hecho María Josefa. Genaro conocía la casa y sabía dónde podía encontrar al tío de Adela, a quien buscaba para vengarse de la “afrenta” sufrida el día anterior. Se dirigió escaleras arriba y en una de las habitaciones estaba medio incorporado en su cama Manuel Ruiz, al que disparó un tiro a quemarropa en el pecho después de gritarle: “¡En busca de usted vengo yo”! Según el informe del forense la muerte le provino “cuatro o cinco minutos después de haber sufrido la lesión”. Sería la primera venganza de Genaro, que, desgraciadamente, no sería la última.

Una vez en la calle, llegaría a disparar a una de las vecinas que pedía socorro y todos quedaron sorprendidos por la sangre fría demostrada por Genaro que huyó “tranquilamente y amenazando con revólver en mano a cuantos hallaba a su paso”, según consta en el informe elaborado por el alcalde D. Francisco Barea dirigido al Ministerio de Gobernación. “Al criminal lo persigue la Guardia Civil no habiendo sido capturado hasta estos momentos”. Así termina la crónica de Francisco Priego, pero Genaro volvería esa misma semana a la casa número 25 de la calle Nueva de Doña Mencía.

Fuente: Blog de Antonio Gómez Pérez

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Vie 16 Ene 2015, 14:33
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Nota Re: Noticias del pasado de Doña Mencía
Vie 16 Ene 2015, 14:40

ESTA VA DE MULTAS EN DOÑA MENCIA

Hay muchos expedientes de multas relativos al primer tercio del siglo XX. Seguro que también hay documentación semejante a otras épocas, pero la que he examinado –los datos fueron recogidos en el verano de 2005- ofrecen una jugosa información sobre la vida cotidiana en la Doña Mencía del pasado siglo XX. Hay varias multas por sacar estiércol de la casa o por conducir una piara de cabras sin bozal, así como porque el criado ha roto un arbolito de la calle Granada. Parece que había bastante conciencia por el respeto hacia los árboles recién plantados. También hay varias sanciones a los taberneros por tener el establecimiento abierto a deshoras o por tirar basuras a la vía pública. Y sobre todo se perseguía el exceso de velocidad o conducir en estado completo de embriaguez. Y no faltan las sanciones por “evacuar aguas en la vía pública”. Veamos los textos de las sanciones tal y como se conservan en los distintos expedientes.



Un soltero de Zuheros conduce por el pueblo en completo estado de embriaguez

R. 4124. 1926 “Un soltero de Zuheros y vecino actual de Baena que conducía un Ford CO-281 en completo estado de embriaguez se hallaba dando grandes carreras por la calle Granada produciendo extraordinario ruido y la alarma consiguiente”. 23 de noviembre de 1926.

Multado por tener el bar abierto

Año 1926. Domingo Muñoz Moreno es multado por tener el establecimiento de bebidas abierto en su casa a las 12,30. 13 de abril de 1926. También es multado Manuel López Melero, que tenía el bar en la Plazuela abierto el mismo día a las 12,20 horas. Ese mismo día el inspector municipal de higiene denuncia a Francisco Gómez Salamanca por expender al público leche demasiado aguada

Una cabra causa daño a los arbolitos del Paseo de la Iglesia

R.4126 Año 1927. “En el día de hoy y a hora de las nueve de la mañana denunció al vecino Pablo Recio Cantero con domicilio en la calle San José Nº 14 por tener abandonada una cabra de su propiedad en el Paseo de la Iglesia la cual ha causado daño a tres los arbolitos de nueva plantación”. 23 de marzo de 1927.

Cuatro niños son multados tras burlarse de los municipales

R. 4119 1923. “Multa a cuatro niños que estaban escandalizando, dando carreras y lanzando piedras en la calle Martínez Campos (Pilar de Arriba). Se dieron a la fuga, no obedeciendo mis requerimientos, haciéndome objeto de burlas y teniendo que seguirlos por varias calles” 20 de octubre de 1923.

Fuente: Blog de Antonio Gómez Pérez

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Vie 16 Ene 2015, 14:40
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Nota Re: Noticias del pasado de Doña Mencía
Vie 16 Ene 2015, 14:45

Y continúan las sanciones varias: por promover escándalos a deshoras o por hacer aguas menores; por apacentar las cabras en zona prohibida o por saltarse a la torera las señales de tráfico, en incluso por circular con exceso de velocidad haciéndolo como con refinamiento. Y, ¿cómo no?, también salían a relucir los vehículos de la Bodega de Pablo Recio a la que me une tantos recuerdos (gracias Juan por las fotos de las botellas que todavía guardas. Gracias). Y, etc., etc., etc.

Por arrojar basuras

R. 4123 7 de septiembre de 1915

Multa de 10 ptas. Por arrojar basuras en la Cruz del Muelle.

Por no respetar las señales de tráfico

R. 4092 6 de mayo de 1903

Por haber entrado desde la Plaza Mayor a la Plazuela de la Cruz con un carro de su propiedad a pesar de las advertencias del guardia Manuel Cantero de que no pasara y de estar colocado a la entrada un palo en señal de la prohibición.

20 de abril de 1925

Multa de 15 ptas. Al conductor de un automóvil del servicio público por haber entrado con el mismo por la calle Cervantes estando prohibido el paso de carruajes.


11 de enero de 1929

A Pablo Recio Cantero a las dos de la tarde ha entrado el camión CO-2678, propiedad de D. Pablo Recio Cantero, con domicilio en la calle San José, 14, en la calle sin salida Santa María para hacer carga de pellejos de vino, cuyo vehículo estaba conducido por su hijo Pablo Recio Guijarro.

7 de mayo de 1931

Circuló a las 11 horas por las calles de esta población con exceso de velocidad el automóvil de prueba marca Chevrolet conducido por José Martínez Atienza, vecino de Lucena “Garage español”, el cual fue advertido de la falta pero a la salida lo hizo con mayor velocidad como refinamiento.

Por apacentar las cabras en lugar no permitido

R 4114 3 de diciembre de 1909

El comandante de la Guardia Civil denuncia a Vicente Muñoz Gan (Pichobigote) por apacentar 30 cabezas de ganado cabrío en los taludes de la carretera de Baena-Cabra y sitio por el Arroyo del Judío.

Por evacuar aguas menores
7 de enero de 1929

A las tres y media de la tarde ha sido sorprendido Manuel Tapia que estaba evacuando aguas sobre el Pilar de la Fuente situada en la Plaza mayor de esta población.


Fuente: Blog de Antonio Gómez Pérez

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Vie 16 Ene 2015, 14:45
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Nota Re: Noticias del pasado de Doña Mencía
Vie 16 Ene 2015, 14:46

Y va la tercera y última de multas. Con fecha del 21 de septiembre de 1926 hay varias: en la primera una persona es multada por sacar estiércol de su casa y en otra por conducir una piara de cabras sin bozal. También es multado un criado por romper un arbolito en la calle Granada y un pastor porque con su piara de cabras ha destruido un árbol de reciente plantación en la sala Povedano. En el año anterior, con fecha de 3 de junio de 1925, también es multado un individuo con 10 pesetas por haber desenganchado una rama a un arbolito en la Cruz del Muelle. Cuatro años después, con fecha 24 de abril de 1929, es multado otro menciano por coger un pensamiento en la Plaza Mayor. Parece que había especial vigilancia sobre los adornos florales del centro pues seis años antes –el 13 de noviembre de 1923- ocurre lo mismo con otra persona por causar daño a una de las palmeras puestas en la Plaza.

Y no faltan las multas a los que molestan a deshoras: el 3 de julio de 1924 es multado con 5 pesetas Isidoro Muñoz “Chica” por promover escándalo a las dos horas de la noche en la vía pública y el 20 de diciembre de 1929 ocurre los mismo con dos jóvenes solteros que estaban armando también escándalo por las calles con voces y cantares. Ese mismo año es multado un tabernero por abrir su negocio en la noche del Jueves Santo (30 de marzo). También hay algunas noticias de niños revoltosos ¡cómo no!: el 24 de marzo de 1930 son multados 11 niños -¿pudieron cogerlos a todos?- por jugar a los guardias y ladrones en el Llano Santo con el daño consiguiente en el sembrado y en el verano del 1932 –el 18 de agosto- otro grupo de zagales es multado por apedrear la puerta del local donde está establecido el Teatro, rompiendo bombillas y causando otros daños. También tenemos algunas sanciones por infracciones de tráfico: el 4 de diciembre de 1928 es multado el conductor del camión USA-258 de la Delegación de Córdoba de la Cía. Arrendataria del Monopolio de Petróleo por haber causado daño, a las 24 horas de ayer, en el acerado de la calle Primo de Rivera y poco después, el 2 de junio de 1930, es sancionado Juan José Vargas por estacionar indebidamente su camión.


Fuente: Blog de Antonio Gómez Pérez

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Vie 16 Ene 2015, 14:46
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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com